Una
vez, caminábamos por la calle que da la espalda al parque del barrio, y de la
nada salieron unos tipos que planeaban robarnos, pero no lo consiguieron, o…tal
vez sí, pero no de la manera en que ellos lo esperaban. Damián muy tranquilo y
totalmente calmado, les entregó nuestras cosas a aquellos ladrones, sonrió al
entregárselas, y por ultimo les deseó una buena noche antes de seguir nuestro
camino, yo me voltee y les enseñé los
dientes. Le reclamé mucho sobre eso, pero no me hizo caso, estaba lo más de
contento, como si fuera un alivio el haberse deshecho de nuestras cosas, tenía
mucho enojo, pero aun así, a él parecía no importarle, me dijo que me tranquilizara,
y tratara de poner una sonrisa.
Tenemos muy malos vecinos, a Damián generalmente no le gusta la música muy alta, pero en la casa de al lado acostumbran a hacer unas fiestas monumentales, y aun así, no dice nada. Si se encuentra con el vecino la mañana siguiente, le dice que la música estaba muy buena, y que la disfrutó desde su casa. Últimamente ve mucho un programa de un señor Linares que pasan por el canal uno, creo que eso tampoco lo ayuda mucho; desde que lo conozco es así, mantiene esa constante actitud y estado de ánimo, quien sabe si antes era diferente, no he tenido la oportunidad de encontrarme a alguien a quien le pueda preguntar.
A
decir verdad, en ocasiones creo que es incluso molesto que no se enoje, reclame
o se queje de nada, ‘Mírale el lado positivo, siempre hay un lado positivo’,
esa es su frase. Es muy bueno eso de ser positivo, pero no puedes ser siempre
positivo y estar de buen humor, ¿cierto? Creo que a veces también es bueno
enojarse, no sé, hacer algo para liberarse un poco, quejarse de algo. Yo por
ejemplo, les ladro a las personas que pasan cerca de la casa, ataco uno que
otro zapato, le ladro a la luna, es incluso divertido, y ayuda bastante a
quitar el estrés, además relaja cuerpo y alma.